Bogotá D. C., 03 de Marzo de 2026 - Oficina de Comunicaciones HUN -
El ruido urbano impacta en los entornos hospitalarios
En ciudades cada vez más dinámicas y ruidosas, los hospitales no siempre logran aislarse del entorno que los rodea, lo que puede afectar los procesos de recuperación y bienestar de los pacientes. Esta realidad pone en evidencia una problemática creciente en Bogotá: la progresiva pérdida de espacios verdaderamente silenciosos, incluso en lugares donde el descanso y la tranquilidad deberían estar garantizados.
Un estudio encabezado por Andruss Mateo Ávila Silva, especialista en Análisis Espacial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), reveló que en Bogotá más del 85 % de las zonas residenciales exceden los niveles de ruido permitidos por la normativa, tanto en el día como en la noche. La investigación evidenció, además, que las mayores cargas de contaminación sonora se concentran en el sur y suroccidente de la ciudad, mientras que en sectores del nororiente —como Chapinero Alto o Usaquén— aún es posible encontrar condiciones que permiten un descanso más tranquilo.

De acuerdo con el investigador, el desafío no radica únicamente en la exposición constante al ruido, sino en la escasez de espacios realmente silenciosos. El análisis incluyó parques y bibliotecas como posibles refugios sonoros y midió la distancia peatonal desde los distintos barrios hasta estos puntos. Los resultados indican que solo uno de cada tres habitantes vive a menos de un kilómetro de un lugar silencioso.
No obstante, varios de estos espacios están atravesados por vías de alto tráfico, rodeados de comercio informal o utilizados para eventos masivos que incrementan el ruido, como sucedió recientemente con el escenario Vive Claro, que localiza en inmediaciones del parque Simón Bolívar, el Hospital Universitario Nacional de Colombia y el Hospital Central de la Policía Nacional.

Según explica Liliana Akli Serpa, fonoaudióloga especialista en audiología, directora de Rehabilitación y Desarrollo Humano del Hospital Universitario Nacional de Colombia y profesora asociada de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, la evidencia científica ha mostrado que el ruido ambiental no es un elemento menor en la experiencia hospitalaria. Para la docente los niveles elevados de sonido pueden interferir con el descanso, fragmentar el sueño y activar respuestas fisiológicas de estrés que afectan procesos metabólicos y cardiovasculares. Para ella, el entorno también puede influir en el proceso de recuperación.
El ruido externo, derivado del tráfico y de eventos de alta concentración de personas, impacta de manera significativa los niveles sonoros en hospitales ubicados en zonas de alta movilidad.
Según la doctora Akli, las mediciones realizadas durante los eventos del escenario Vive Claro en octubre y recientemente en febrero evidencian niveles superiores a los permitidos por la normatividad. En particular, durante el concierto de Guns N’ Roses del 7 de octubre de 2025, la Oficina de Gestión Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia registró valores entre 77,5 y 82 decibelios dentro y en los alrededores del Hospital, superando hasta en 32 dB el límite nocturno establecido para zonas hospitalarias (50 dB) y excediendo también los topes definidos para espectáculos públicos (75dB), además, se presentaron vibraciones en muros y ventanas que afectaron el descanso de los pacientes, según lo reportó la misma Asociación de usuarios del HUN.

Según la doctora Akli, esta interacción entre lo urbano y lo clínico implica que el ambiente hospitalario no es completamente independiente de su entorno. A las fuentes internas, como alarmas o sistemas de monitoreo, se suma el ingreso de sonidos provenientes del exterior, lo que eleva los niveles por encima de lo recomendado.
El impacto no se limita al bienestar del paciente, según lo comenta Akli, la exposición constante al ruido también puede generar fatiga en el personal de salud y aumentar la carga ambiental dentro de los espacios de atención. Estudios han señalado que el ruido es uno de los principales factores que interfiere con el sueño hospitalario, condición clave para los procesos de recuperación.
Frente a este panorama, la especialista destaca que existen medidas que pueden ayudar a mitigar su impacto, tanto desde los hábitos cotidianos como desde el diseño de los espacios. “El ruido altera el sueño, genera estrés y puede modificar procesos como la presión arterial o el ritmo cardíaco”.
En el marco del Día Mundial de la Audición la Dra Akli hace un llamado a reconocer que el entorno acústico también forma parte del cuidado en salud. En contextos urbanos, garantizar espacios que favorezcan el descanso implica considerar cómo el ruido de la ciudad puede influir dentro de los entornos hospitalarios. En esa misma línea, la profesora Akli recuerda que “en la medida en que cuidemos la audición desde la infancia, podremos tener una mejor salud auditiva en la vida adulta”, en un mundo cada vez más expuesto al ruido.
(Por: fin/JGJ/ )