• Deshidratación, el jet lag o la fatiga en el viajero, retos de la medicina aeroespacial

Bogotá D. C., 28 de Abril de 2026 - Oficina de Comunicaciones HUN -

Deshidratación, el jet lag o la fatiga en el viajero, retos de la medicina aeroespacial

Más de 4.500 millones de pasajeros se movilizan cada año por vía aérea, lo que plantea nuevos desafíos médicos en un mundo cada vez más conectado. Viajar en avión se ha vuelto parte de la rutina para millones de personas, pero el impacto que tienen los cambios de altitud, presión y oxígeno en el cuerpo sigue siendo poco conocido. En respuesta a este escenario, el Hospital Universitario Nacional de Colombia (HUN) abrió su especialidad en medicina aeroespacial, una iniciativa que busca abordar los efectos del vuelo en la salud de viajeros, trabajadores del sector aeronáutico y, a largo plazo, en contextos relacionados con la exploración espacial.

En un mundo donde cada vez es más común cruzar fronteras en cuestión de horas, la salud también necesita adaptarse a nuevas realidades. Medicina aeroespacial se proyecta como una herramienta clave para quienes hacen del movimiento parte de su vida.

Aunque su nombre remite de inmediato a astronautas, la medicina aeroespacial tiene un alcance mucho más cercano. Se trata de una rama que estudia cómo responde el organismo humano a condiciones como la disminución de oxígeno, la presión atmosférica variable, la radiación o la inmovilidad prolongada. Estos factores están presentes en los vuelos comerciales y pueden generar efectos que pasan desapercibidos para la mayoría de los viajeros.

“Esta especialidad permite anticiparnos a los riesgos que muchas veces no se consideran antes de volar”, explica Johana Giraldo Alzate especialista en medicina aeroespacial del Hospital Universitario Nacional de Colombia, quien enfatiza que el cuerpo experimenta cambios importantes incluso en trayectos habituales. En cabina, por ejemplo, la presión equivale a estar a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, lo que puede afectar a personas con enfermedades cardiovasculares o respiratorias.

Uno de los riesgos más documentados es la trombosis venosa profunda, asociada a la inmovilidad en vuelos largos. Según la Organización Mundial de la Salud, permanecer sentado durante más de cuatro horas incrementa la probabilidad de desarrollar este tipo de complicaciones, especialmente en personas con factores de riesgo previos. A esto se suman efectos como la deshidratación, el jet lag o la fatiga, que pueden alterar el bienestar del viajero incluso después de aterrizar.

La Trombosis venosa profunda es una condición en la que se forma un coágulo en las venas profundas, generalmente en las piernas, y puede afectar la salud del viajero, especialmente en trayectos largos donde se permanece mucho tiempo sentado

En escenarios de alta movilidad internacional, como los eventos deportivos globales, estos riesgos se amplifican. Miles de personas realizan desplazamientos de larga distancia en cortos periodos de tiempo, lo que hace necesario fortalecer la prevención. “Prepararse para un viaje también es una forma de cuidar la salud”, señala la doctora, al referirse a la importancia de la valoración médica previa en ciertos casos.

Esta especialidad permite anticiparnos a los riesgos que muchas veces no se consideran antes de volar”, explica Johana Giraldo Alzate especialista en medicina aeroespacial del Hospital Universitario Nacional de Colombia

El alcance de la medicina aeroespacial no se limita a los pasajeros. En el entorno laboral, esta especialidad cumple un papel clave en la evaluación y seguimiento de quienes trabajan en condiciones relacionadas con el vuelo. Pilotos, tripulantes de cabina y otros profesionales del sector aeronáutico están expuestos de manera constante a cambios fisiológicos que requieren un abordaje específico. “Hay riesgos ocupacionales que no siempre son visibles, pero que pueden impactar la salud a largo plazo si no se controlan”, advierte la especialista.

En vuelos comerciales el organismo humano se ve predispuesto a condiciones como la disminución de oxígeno, la presión atmosférica variable, la radiación o la inmovilidad prolongada.

Con el desarrollo de nuevas tecnologías y el interés creciente en los vuelos suborbitales y misiones espaciales, entender cómo se adapta el cuerpo humano a la microgravedad se vuelve fundamental, comenta la doctora Giraldo, mientras explica cómo los cambios en la masa ósea, el sistema muscular y la orientación espacial son algunos de los efectos que ya se estudian en este ámbito.

En un mundo donde cada vez es más común cruzar fronteras en cuestión de horas, la salud también necesita adaptarse a nuevas realidades, comenta la especialista. Por eso, según ella, este servicio se proyecta como una herramienta clave para quienes hacen del movimiento parte de su vida.

En este contexto, el HUN pone a disposición esta especialidad para la valoración, orientación y acompañamiento de personas que viajan con frecuencia o que, por su trabajo, están expuestas a estas condiciones. Desde la prevención hasta el seguimiento clínico, este servicio busca anticiparse a posibles complicaciones y ofrecer un abordaje integral en salud. Este servicio puede ser consultado en https://www.hun.edu.co/atencion-particular

Written by Pubblished Apr 2026